viernes, 19 de febrero de 2010

Ensayo sobre el empleo o ensayando conseguir uno (?)

Cuando un desocupado se dirige a entregar un CV, hace mucho más que un sencillo pase de mero trámite. Esa entrega se lleva ilusiones aferradas a ese papel impreso. Ilusiones de progresos, proyectos, sueños. Sueños grandes... una casa, un auto, ese viaje tan anhelado, ese juguete que no le puede comprar al hijo o quizás en la realidad cotidiana de nuestro país ese plato de comida que se necesita diariamente en la mesa.

Con un CV entregamos promedios imaginarios. Si gano tanto, puedo ahorrar tanto y en tanto tiempo puedo obtener ese sueño que se me viene postergando. Deseos, progresos, metas, anhelos. Un "imaginario colectivo" tan instalado en nuestra Argentina.

Citando un slogan que publica una página de empleos de la web muy famosa: " Todo comienza con un buen trabajo" y esta verdad está tan instaurada y es tan necesaria.

Y nosotros los jóvenes...aún entusiastas, aún utópicos; con sed de cambio, con nuevas ideas, con un renovado impulso.
Ilusiones frustradas, verdades aparentes, choque con la realidad. El "nada es fácil, pero con esfuerzo se logra", debería ser nuestra bandera.

Una espera. Un trabajo de la paciencia, de los sentimientos encontrados en las ilusiones y desilusiones diarias. Puertas que se abren, nuevas opciones. Y nuevamente, las ilusiones puestas en ese llamado con fecha y hora que nos hace volar.

Y la confianza... puesta ahí en la Esperanza que sólo puede dar Tu Providencia y la Fe de que muy pronto veré cumplida la Promesa.

Ramón Byte

Ramón Ledesma era un hombre solitario y ermitaño. Vivía en un departamento de un ambiente. Sus vecinos no sabían ni siquiera de su existencia, ya que la luz de su casa era tan lúgubre que parecía inhabitable.

Su rutina era levantarse, tomarse un café doble con una tostada con media cucharada de jalea de membrillo, ya que esta engordaba menos que la mermelada común. Eran justo las calorías que podía consumir según lo había estipulado su nutricionista y él había calculado minuciosamente.
Luego se encaminaba a su trabajo que se encontraba a cuarenta cuadras de su casa, las cuales las caminaba para no gastar el cospel diario y eso lo ahorraba para poder estar al día con su único vicio , lo único que lo relajaba y lo conectaba con ese mundo en el cual vivía pero no tenia ganas de conocer tangiblemente.

Trabajaba en un registro civil , en la parte de archivo. Era el único encargado de ese sector lo cual lo ponía muy feliz ya que esa soledad era lo que anhelaba, que nadie lo moleste, que nadie le hable…¡eso lo hacia feliz! Desde que cruzaba la puerta de su trabajo y camino a su casa ansiaba llegar lo antes posible para poder “conectarse”. Llegaba, y antes de sacarse el abrigo prendía la PC, tomaba un caldo y se tumbaba en el sillón que ya tenía un surco en su centro, de tantas horas que pasaba en él frente a la pantalla. Así era la vida del maniaco Ledesma.

Una noche algo insólito sucedió.

Mientras dormía, la computadora se encendió y producto de una luz enceguecedora e hipnótica, Ramón se acercaba a la pantalla como sin poder deshacerse de ese efecto. Luego se escuchó una voz que clamó: gracias a tus vicios, manías desmedidas y horas que me has donado te regalo una nueva forma de vida, completamente diferente de la que llevas pero sin dejar lo que más aprecias y esperas cada día. Esta frase le sonó muy tentadora y accedió a la propuesta. Y de esta forma penetró la pantalla y se introdujo en un mundo fantástico y desconocido.

A partir de ahora, seria parte de lo inexplorado. A partir de ahora, tendría que aprender a compartir y trabajar en conjunto. A partir de ahora, sería parte del gran cuerpo tecnológico. A partir de ahora, sería un byte para toda la eternidad.

El fin justifica los miedos

Cuando extendí mi brazo y las puertas se abrieron ya sabía a que me estaba exponiendo. Ese viaje al que me resistía pero que realmente mi responsabilidad me obligaba.

Al penetrar en el extraño, agobiante y oscuro espacio observé que no era el único valiente y que había tantos otros como yo con ese mismo coraje, pero ellos quizás sin tanta resistencia, no sé si por costumbre o porque no tienen otra alternativa.

La velocidad de la “nave” realmente me subía la adrenalina pero aun mas la aumentaba el saber la poca seguridad con la que uno cuenta en ese momento. Es como experimentar que con cada segundo que aumenta la velocidad también aumenta el riesgo - eso me asustaba - pero como sabía a lo que me exponía no debía preocuparme ya que esa velocidad a la que le temía en realidad era lo que me servía.

De pronto al observar la nave con atención visualicé el agujero negro que había en ella, creo que uno mirándolo comienza a experimentar fascinación. La oscuridad me absorbía y mis acompañantes parecían no inquietarse por semejante vivencia. El ruido era escalofriante, todo rugía y chillaba; no se podía detallar qué era en particular, sino que era algo constante.

Me encontré en ella menos de lo que verdaderamente esperaba, por un lado eso era positivo.

Por otro lado, ninguno de mis acompañantes se molestaba en hacer espacio para poder terminar de ingresar; pero me digné a empujar con tanta persistencia que logré el cometido. Cada vez que me adentraba las miradas eran más perforantes y el hedor era más penetrante.

Y de repente… “Constitución” grita el chofer. Por fin había terminado. Llegué a destino. Aun todavía recuerdo esa experiencia… Aun recuerdo ese día que me aventuré a viajar en un transporte público sin línea para llegar a horario al trabajo.

B i e n v e n i d o s ! ! !

Bienvenidos al Blog.

Aquí intentaré volcar un collage de mis humildes escritos (algunos ensayos, algunas ficciones... ¡¡variadito!!). Agradeciendo la posibilidad que hoy nos dan los multimedios y la web para poder publicar lo que sencillamente queremos compartir con otros.

Sin más, espero que disfruten, comenten, hagan criticas constructivas y me enseñen cada día de este hermoso hábito de inspiración, composición y redacción.





Si quieren, también pueden visitar mi Blog de anécdotas:
http://anecdotariocholezco.blogspot.com