viernes, 19 de febrero de 2010

Ramón Byte

Ramón Ledesma era un hombre solitario y ermitaño. Vivía en un departamento de un ambiente. Sus vecinos no sabían ni siquiera de su existencia, ya que la luz de su casa era tan lúgubre que parecía inhabitable.

Su rutina era levantarse, tomarse un café doble con una tostada con media cucharada de jalea de membrillo, ya que esta engordaba menos que la mermelada común. Eran justo las calorías que podía consumir según lo había estipulado su nutricionista y él había calculado minuciosamente.
Luego se encaminaba a su trabajo que se encontraba a cuarenta cuadras de su casa, las cuales las caminaba para no gastar el cospel diario y eso lo ahorraba para poder estar al día con su único vicio , lo único que lo relajaba y lo conectaba con ese mundo en el cual vivía pero no tenia ganas de conocer tangiblemente.

Trabajaba en un registro civil , en la parte de archivo. Era el único encargado de ese sector lo cual lo ponía muy feliz ya que esa soledad era lo que anhelaba, que nadie lo moleste, que nadie le hable…¡eso lo hacia feliz! Desde que cruzaba la puerta de su trabajo y camino a su casa ansiaba llegar lo antes posible para poder “conectarse”. Llegaba, y antes de sacarse el abrigo prendía la PC, tomaba un caldo y se tumbaba en el sillón que ya tenía un surco en su centro, de tantas horas que pasaba en él frente a la pantalla. Así era la vida del maniaco Ledesma.

Una noche algo insólito sucedió.

Mientras dormía, la computadora se encendió y producto de una luz enceguecedora e hipnótica, Ramón se acercaba a la pantalla como sin poder deshacerse de ese efecto. Luego se escuchó una voz que clamó: gracias a tus vicios, manías desmedidas y horas que me has donado te regalo una nueva forma de vida, completamente diferente de la que llevas pero sin dejar lo que más aprecias y esperas cada día. Esta frase le sonó muy tentadora y accedió a la propuesta. Y de esta forma penetró la pantalla y se introdujo en un mundo fantástico y desconocido.

A partir de ahora, seria parte de lo inexplorado. A partir de ahora, tendría que aprender a compartir y trabajar en conjunto. A partir de ahora, sería parte del gran cuerpo tecnológico. A partir de ahora, sería un byte para toda la eternidad.

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