Cuando un desocupado se dirige a entregar un CV, hace mucho más que un sencillo pase de mero trámite. Esa entrega se lleva ilusiones aferradas a ese papel impreso. Ilusiones de progresos, proyectos, sueños. Sueños grandes... una casa, un auto, ese viaje tan anhelado, ese juguete que no le puede comprar al hijo o quizás en la realidad cotidiana de nuestro país ese plato de comida que se necesita diariamente en la mesa.
Con un CV entregamos promedios imaginarios. Si gano tanto, puedo ahorrar tanto y en tanto tiempo puedo obtener ese sueño que se me viene postergando. Deseos, progresos, metas, anhelos. Un "imaginario colectivo" tan instalado en nuestra Argentina.
Citando un slogan que publica una página de empleos de la web muy famosa: " Todo comienza con un buen trabajo" y esta verdad está tan instaurada y es tan necesaria.
Y nosotros los jóvenes...aún entusiastas, aún utópicos; con sed de cambio, con nuevas ideas, con un renovado impulso.
Ilusiones frustradas, verdades aparentes, choque con la realidad. El "nada es fácil, pero con esfuerzo se logra", debería ser nuestra bandera.
Una espera. Un trabajo de la paciencia, de los sentimientos encontrados en las ilusiones y desilusiones diarias. Puertas que se abren, nuevas opciones. Y nuevamente, las ilusiones puestas en ese llamado con fecha y hora que nos hace volar.
Y la confianza... puesta ahí en la Esperanza que sólo puede dar Tu Providencia y la Fe de que muy pronto veré cumplida la Promesa.
Las palabras justas Ro! Me encanto el ensayo, me identifico a pleno.. jajaa!
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