miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cuarto de Siglo

Uno entra en los veinte tantos y practica una suerte de transformación preadultez similar a la preadolescente en donde por un lado jugábamos con las muñecas o autitos y por el otro le dábamos piquitos a nuestros compañeritos de grado. Una etapa de transición similar creo q se vive en esta etapa cuando uno cumple el cuarto de siglo. Una mezcla entre maduración y búsqueda de independencia con el sello de pendejada y desinterés que caracteriza la etapa anterior. Me caso pero pierdo el ramo, me mudo pero no tengo papel higiénico para limpiarme el culo, me embarazo y pienso que no me toquen la panza porque me ensucian la ropa. Me como el mundo y a la vez me re cago en las patas por todo lo que voy viviendo en la vida adulta que parece abrazarme y yo queriendo volver a los brazos maternos donde parecía sentirme segura, pero a la vez darse cuenta que nada tenía ni cerca con eso… mezclas interesantes que puedes vivenciar en esta etapa de la vida. Decir “compártenos la tuya” es muy de revista Ohlala, no??

martes, 13 de noviembre de 2012

Sueños ?

¿Los sueños son lugares seguros donde uno se refugia para hacer de este paso un lugar más llevadero o sencillamente podemos vivir de ellos? He llegado a la conclusión que muchas veces un anhelo es lo que te da la fuerza y la esperanza de levantarte cada día. ¿Pero qué pasa si la fe en ese abstracto se desvanece? ¿Qué sería del ser humano sin esas pequeñas ilusiones diarias? ¿Existen realmente los sueños o la cuantiosa energía que ponemos en ellos los terminan haciendo realidad? Quizás si pensáramos de esa forma podríamos ser testigos de gigantes transformaciones. Sólo bastaría encontrar a algún otro con un sueño similar para no sentirse tan solo en el intento de cambio y deseo a cumplir. Desde un lugar más cotidiano y sencillo quizás por eso también es que se forman parejas, familias y partidos políticos. ¿Los sueños están atados al tormento de la soledad y el fracaso? ¿El querer salir de ese estado nos hace soñar y creer que algo mágicamente cambiará? No lo sé, a veces la ignorancia me hace más feliz…

lunes, 26 de septiembre de 2011

...:: Orillas ::...


Hoy mis alas están cansadas,
pero es tiempo de volar,
volar hacia nuevos horizontes,
donde nadie pueda hablar.

Basta de caretas,
basta de antifaz,
basta de personajes
que hay que disfrazar.

La sinceridad lleva a la tranquilidad
y la hipocresía al vacío existencial,
a la vida no vivida
a lo q hay que aparentar.

Basta de caretas,
basta de antifaz,
basta de ser para que me quieran,
me canse de falsedad.

Que hipocresía,
que poca dignidad,
vivir mintiéndole a la vida,
vivir para callar.

Hoy prefiero decir para vivir,
prefiero ser para amar,
prefiero sencillez para madurar,
prefiero nivelar antes que reír,
sinceridad antes que bondad.

Y si estoy errada,
pido humildad,
para reconocer y
volver a intentar.
Prefiero errores propios
antes que imitar,
prefiero vivir antes que callar.

Sólo mis errores,
sólo mi lugar,
sólo experiencias vividas
que han de frustrar.



Sólo experiencias vividas que me hagan volar…

miércoles, 23 de febrero de 2011

Ensayo de cambio



Todo puede cambiar en tan solo un momento.


Anhelos, proyectos, imágenes, sueños. Todo es tan efímero y tan concreto. Todo se sintetiza en una mirada y todo se desmorona con una acción. El sentimiento cambia de un momento a otro. Ayer sentía amor, hoy siento…hoy, siento tantas otras cosas.

Y en una infinidad de instantes, el terremoto pasa y siento serenidad, equilibrio.


Miro, observo. Hoy lo puedo contemplar desde otro lugar, desde otra óptica, desde otro prisma. Hoy siento tranquilidad. No era tan grandioso como pensaba, ni tan insignificante como para no dejar huellas. Tanto bien y tanto mal… tanto amor y tanto dolor.


Tantos proyectos con nombre y apellido, y hoy buscar otra cara para otros planes; con otro nombre, con caminos diferentes. Aprendizajes de experiencias vividas, cosas que no volvería a repetir, cosas que no volvería a elegir. Hoy lo miro desde otro lado. Pienso, razono. Cuanto bien y cuanto mal puede hacer un vínculo entre dos personas. Cuantas huellas, cuanta experiencia y cuanta maduración después de la nada.


Un vacío, un sin sentido, una culpa, un sentimiento hondo de soledad y luego que eso pasa, un mirar la realidad y decir esto pasará , sanará y podré recuperar ese amor perdido. No ese, pero el amor en todas sus formas, con otra cara, con otro cuerpo; Dios sabrá.


Una experiencia previa que ayudó a aprender, a conocerme, a saber qué sí y qué no. Qué no repetiría y qué quiero buscar hasta el cansancio. Respeto, comprensión, proyectos, descendencia. Hoy me siento distinta, me siento creciendo. Hoy te busco no te encuentro. Aún sin rostro, aún sin cuerpo.


No pierdo la Esperanza, no olvido lo vivido. Hoy te busco, no te encuentro. Hoy te busco… aún sin rostro, aún sin cuerpo.

viernes, 19 de febrero de 2010

Ensayo sobre el empleo o ensayando conseguir uno (?)

Cuando un desocupado se dirige a entregar un CV, hace mucho más que un sencillo pase de mero trámite. Esa entrega se lleva ilusiones aferradas a ese papel impreso. Ilusiones de progresos, proyectos, sueños. Sueños grandes... una casa, un auto, ese viaje tan anhelado, ese juguete que no le puede comprar al hijo o quizás en la realidad cotidiana de nuestro país ese plato de comida que se necesita diariamente en la mesa.

Con un CV entregamos promedios imaginarios. Si gano tanto, puedo ahorrar tanto y en tanto tiempo puedo obtener ese sueño que se me viene postergando. Deseos, progresos, metas, anhelos. Un "imaginario colectivo" tan instalado en nuestra Argentina.

Citando un slogan que publica una página de empleos de la web muy famosa: " Todo comienza con un buen trabajo" y esta verdad está tan instaurada y es tan necesaria.

Y nosotros los jóvenes...aún entusiastas, aún utópicos; con sed de cambio, con nuevas ideas, con un renovado impulso.
Ilusiones frustradas, verdades aparentes, choque con la realidad. El "nada es fácil, pero con esfuerzo se logra", debería ser nuestra bandera.

Una espera. Un trabajo de la paciencia, de los sentimientos encontrados en las ilusiones y desilusiones diarias. Puertas que se abren, nuevas opciones. Y nuevamente, las ilusiones puestas en ese llamado con fecha y hora que nos hace volar.

Y la confianza... puesta ahí en la Esperanza que sólo puede dar Tu Providencia y la Fe de que muy pronto veré cumplida la Promesa.

Ramón Byte

Ramón Ledesma era un hombre solitario y ermitaño. Vivía en un departamento de un ambiente. Sus vecinos no sabían ni siquiera de su existencia, ya que la luz de su casa era tan lúgubre que parecía inhabitable.

Su rutina era levantarse, tomarse un café doble con una tostada con media cucharada de jalea de membrillo, ya que esta engordaba menos que la mermelada común. Eran justo las calorías que podía consumir según lo había estipulado su nutricionista y él había calculado minuciosamente.
Luego se encaminaba a su trabajo que se encontraba a cuarenta cuadras de su casa, las cuales las caminaba para no gastar el cospel diario y eso lo ahorraba para poder estar al día con su único vicio , lo único que lo relajaba y lo conectaba con ese mundo en el cual vivía pero no tenia ganas de conocer tangiblemente.

Trabajaba en un registro civil , en la parte de archivo. Era el único encargado de ese sector lo cual lo ponía muy feliz ya que esa soledad era lo que anhelaba, que nadie lo moleste, que nadie le hable…¡eso lo hacia feliz! Desde que cruzaba la puerta de su trabajo y camino a su casa ansiaba llegar lo antes posible para poder “conectarse”. Llegaba, y antes de sacarse el abrigo prendía la PC, tomaba un caldo y se tumbaba en el sillón que ya tenía un surco en su centro, de tantas horas que pasaba en él frente a la pantalla. Así era la vida del maniaco Ledesma.

Una noche algo insólito sucedió.

Mientras dormía, la computadora se encendió y producto de una luz enceguecedora e hipnótica, Ramón se acercaba a la pantalla como sin poder deshacerse de ese efecto. Luego se escuchó una voz que clamó: gracias a tus vicios, manías desmedidas y horas que me has donado te regalo una nueva forma de vida, completamente diferente de la que llevas pero sin dejar lo que más aprecias y esperas cada día. Esta frase le sonó muy tentadora y accedió a la propuesta. Y de esta forma penetró la pantalla y se introdujo en un mundo fantástico y desconocido.

A partir de ahora, seria parte de lo inexplorado. A partir de ahora, tendría que aprender a compartir y trabajar en conjunto. A partir de ahora, sería parte del gran cuerpo tecnológico. A partir de ahora, sería un byte para toda la eternidad.

El fin justifica los miedos

Cuando extendí mi brazo y las puertas se abrieron ya sabía a que me estaba exponiendo. Ese viaje al que me resistía pero que realmente mi responsabilidad me obligaba.

Al penetrar en el extraño, agobiante y oscuro espacio observé que no era el único valiente y que había tantos otros como yo con ese mismo coraje, pero ellos quizás sin tanta resistencia, no sé si por costumbre o porque no tienen otra alternativa.

La velocidad de la “nave” realmente me subía la adrenalina pero aun mas la aumentaba el saber la poca seguridad con la que uno cuenta en ese momento. Es como experimentar que con cada segundo que aumenta la velocidad también aumenta el riesgo - eso me asustaba - pero como sabía a lo que me exponía no debía preocuparme ya que esa velocidad a la que le temía en realidad era lo que me servía.

De pronto al observar la nave con atención visualicé el agujero negro que había en ella, creo que uno mirándolo comienza a experimentar fascinación. La oscuridad me absorbía y mis acompañantes parecían no inquietarse por semejante vivencia. El ruido era escalofriante, todo rugía y chillaba; no se podía detallar qué era en particular, sino que era algo constante.

Me encontré en ella menos de lo que verdaderamente esperaba, por un lado eso era positivo.

Por otro lado, ninguno de mis acompañantes se molestaba en hacer espacio para poder terminar de ingresar; pero me digné a empujar con tanta persistencia que logré el cometido. Cada vez que me adentraba las miradas eran más perforantes y el hedor era más penetrante.

Y de repente… “Constitución” grita el chofer. Por fin había terminado. Llegué a destino. Aun todavía recuerdo esa experiencia… Aun recuerdo ese día que me aventuré a viajar en un transporte público sin línea para llegar a horario al trabajo.